El infarto hemisférico maligno (IHM) constituye un tipo específico y devastador de ictus isquémico. Usualmente afecta el territorio completo de la arteria cerebral media, aunque a veces involucra además otros territorios.

Clínica

Clínicamente se caracteriza por deterioro neurológico temprano y síndrome hemisférico severo. Su sello distintivo es el desarrollo de edema cerebral ocupante de espacio, entre el primer y tercer día del inicio de los síntomas. El efecto de masa provoca desplazamientos, distorsiones y herniaciones de las estructuras encefálicas, aun en ausencia inicial de hipertensión intracraneal.

Era considerado una entidad fatal e intratable, ya que la mortalidad asociada al tratamiento convencional podía superar el 80%. En este contexto desfavorable, la hemicraniectomía descompresiva ha resurgido como una alternativa terapéutica eficaz en casos seleccionados, reportándose un descenso de la mortalidad entre un 15-40%.

Epidemiología

El edema posisquémico ocurre en el 10-20% del infarto de la arteria cerebral media (ACM).

Pronóstico

El IHM tiene una morbimortalidad elevada.

Los pacientes que mueren a consecuencia de él suelen ser jóvenes y presentan infartos en el territorio completo de la ACM, aunque en ocasiones también se afecta el territorio de la arteria cerebral anterior y posterior. El edema produce herniación transtentorial y muerte a los 2-5 días del ictus.